Entre el despojo a una anciana en Juárez, acusaciones de corrupción y críticas a su propio partido, el senador panista reciclado se ha convertido en un problema para la Cuarta Transformación en Chihuahua
Ciudad Juárez. – El pasado 10 de mayo, la casa del senador morenista Javier Corral Jurado amaneció vandalizada en la colonia Partido Romero de esta frontera. Desconocidos pintaron en la fachada los mensajes “DEP Esperanza Miranda” y dejaron una corona fúnebre en la puerta principal, en un acto que reavivó un escándalo que se ha negado a morir: el presunto despojo de una propiedad a una mujer de 98 años, quien falleció días antes y cuya familia lo acusa de aprovecharse de su vulnerabilidad para arrebatarle su hogar-2.
Pero este episodio apenas es la punta del iceberg de una larga lista de señalamientos que, desde la trinchera de la Cuarta Transformación, muchos se preguntan por qué siguen siendo tolerados.
🏚️ El caso Miranda: abuso, despojo y un apodo que no borra
La controversia se remonta a 2017, cuando Corral adquirió la propiedad ubicada en el cruce de las calles Ignacio de la Peña y Costa Rica, durante su gestión como gobernador. Según la familia de Esperanza Miranda Molinar, la mujer padecía ludopatía y un trastorno depresivo, condiciones que el entonces mandatario habría aprovechado para comprarle el inmueble en abonos por poco más de un millón de pesos, un precio que sus detractores califican como muy por debajo del valor real del mercado-2.
En 2019, la propia Miranda Molinar declaró a medios locales que Corral la había expulsado a gritos de su propia casa. «Nomás me gritaba que me saliera de la casa, pero pues era lo que yo tenía», relató la mujer en aquella ocasión-3.
El caso motivó protestas desde 2022, cuando la fachada del inmueble apareció pintada con frases como «En abonos», «Roba Viejitas» y «No tuviste madre»-2. En 2024, nuevas pintas en tinta roja con el mensaje «Corral rata robaviejitas» volvieron a cubrir los muros-2.
Con el fallecimiento de la señora Miranda a los 98 años durante los primeros días de mayo de 2026, sus familiares exigieron justicia y la controversia se reavivó con mayor fuerza, culminando en los actos de vandalismo contra la vivienda del senador-2-5.
💰 Peculado, enriquecimiento ilícito y persecución política fingida
Más allá del caso inmobiliario, el exgobernador enfrenta un expediente penal que pesa como una losa. La Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua lo acusa de peculado por el desvío de 98.6 millones de pesos del erario estatal, derivados de la simulación de un contrato con un despacho fiscal para reestructurar la deuda pública durante su mandato. La Auditoría Superior del Estado determinó que dicho despacho no habría realizado trabajo alguno y que los recursos fueron desviados-13-15.
El fiscal anticorrupción, Abelardo Valenzuela Holguín, detalló que la investigación también incluye señalamientos por defraudación fiscal y enriquecimiento ilícito, derivados de la no declaración de un terreno con un valor superior a los 4 millones de pesos-15.
Corral ha calificado sistemáticamente las acusaciones como una «persecución política» orquestada por la gobernadora Maru Campos Galván, a quien acusa de «duartismo»-15. Sin embargo, lo que Corral omite es que fue Morena quien lo rescató de enfrentar a la justicia, blindándolo con una senaduría plurinominal en 2024 que lo protegió bajo el manto del fuero constitucional y le permitió evadir una orden de aprehensión girada por un juez de control en Chihuahua-21-23-39.
El TEPJF desestimó las impugnaciones contra su registro, a pesar de los argumentos del PAN que lo señalaban como prófugo de la justicia-40.
🎭 Gratitud convertida en reclamo
Apenas en el octavo Congreso Nacional de Morena, celebrado en los primeros días de mayo, la dirigencia nacional electa, encabezada por Ariadna Montiel, refrendó su compromiso con «la unidad del movimiento». Sin embargo, esa unidad se tambalea cuando, desde una curul obtenida en sus filas, el propio Corral se encarga de minarla.
El más reciente episodio de ingratitud política estalló la semana pasada, cuando el senador morenista anunció la creación del Frente Estatal en Defensa de la Soberanía Nacional para exigir un juicio político contra la gobernadora del PAN, Maru Campos, por la presunta intromisión de agentes de la CIA en territorio estatal. La ironía es doble: un militante de la 4T montando un «frente soberanista» contra una gobernadora de oposición, mientras le debe la impunidad al partido que lo cobijó-28.
Apenas hace unos meses, Plataforma Búho Penal publicó una columna en la que exhibió cómo Corral se ha «lanzado ardido contra Morena, quien le dio fuero para no ir a la cárcel», criticando a su propio partido por decisiones internas mientras olvida que fue ese partido el que «lo salvó de ir a la cárcel» y «lo premió con una senaduría plurinominal para otorgarle fuero y, de paso, silencio judicial»-21.
🐘 La hipocresía de quien combatió al PRI desde el poder y hoy convive con él
Corral construyó su carrera política en el PAN y llegó al gobierno bajo la bandera del «castigo al PRI», persiguiendo al exgobernador priista César Duarte. Sin embargo, en los hechos su propia gestión quedó manchada por las denuncias que lo ponen a la par de los duartistas que tanto denostó.
Actualmente, en la práctica política del Senado, Corral convive a diario y construye acuerdos legislativos con los mismos priistas de antaño, mientras que en Chihuahua, quienes sí se mantuvieron firmes contra el duartismo, como el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, encabezan un verdadero proyecto de transformación, impulsando obras, vigilando el gasto y rindiendo cuentas.
La contradicción no puede ser más evidente. Mientras la 4T busca consolidar un proyecto de renovación, un político con pasado panista y presente morenista se dedica a debilitar los cuadros del movimiento en Chihuahua, ajenos al escándalo de las casas despojadas y las auditorías fantasmas.
⚠️ El costo político para Morena
El mensaje es claro: Javier Corral ha sido un lastre político que el partido ha cargado por conveniencia, creyendo que su perfil como «perseguido político» le daba legitimidad. Sin embargo, los resultados están a la vista. En lugar de fortalecer el movimiento, su presencia desgasta la imagen de la Cuarta Transformación y aleja a los sectores más vulnerables que vieron en Morena la esperanza de una política limpia y alejada de las prácticas del viejo régimen.
El rotundo contraste con figuras como Cruz Pérez Cuéllar sólo profundiza ese distanciamiento. Mientras el senador morenista se dedica a guerrear con su propio partido y a defenderse de incesantes acusaciones de corrupción y despojo, el alcalde juarense muestra resultados tangibles en su ciudad y encabeza el movimiento rumbo a 2027.
Huérfano de ideología y con las manos manchadas por señalamientos en su contra, la pregunta que ya resuena en los pasillos del poder no es si debería irse, sino por qué se le permitió quedarse tanto tiempo.
A casi un año de las elecciones en Chihuahua, Morena tiene que decidir si sigue apostando por un político de otro siglo o si limpia sus filas de los vicios que juró combatir.
