El abogado compartió cómo la paternidad a los 16 años, el respaldo de su familia y la perseverancia marcaron su camino profesional y su compromiso con los jóvenes de su ciudad.
Nuevo Casas Grandes.– Antes de ejercer como abogado, Adrián Coronado trabajó en la construcción, en la maquiladora y al frente de cuadrillas de trabajadores del campo. Su trayectoria comenzó entre las responsabilidades de una paternidad temprana y el propósito de terminar sus estudios, una experiencia que hoy vincula con su vocación de servicio y la promoción del deporte.
En entrevista, Coronado recordó sus raíces en la colonia Ladrillera y su paso por la Reforma y la Primero de Mayo, barrios de Nuevo Casas Grandes con los que mantiene un vínculo personal.
Hijo de un albañil y de una madre que contribuía a la economía familiar con actividades como la elaboración de tortillas, aprendió desde pequeño el esfuerzo que implicaba sostener un hogar. Durante su infancia vivió algunos años en Estados Unidos, donde tuvo que adaptarse a una escuela y a un idioma distintos antes de regresar a México.
La responsabilidad llegó pronto. A los 16 años se convirtió en padre junto a su esposa Paola, lo que lo llevó a combinar la preparatoria con largas jornadas de trabajo. Al salir de clases se incorporaba al negocio de su abuelo y los fines de semana ayudaba a su papá en la construcción.
Coronado reconoció que el apoyo de su esposa fue fundamental para continuar estudiando en medio de las carencias. Recordó una etapa en la que disponían de 700 pesos y cerca de 400 se destinaban a leche y pañales, dejando poco margen para el resto de las necesidades familiares.
Su abuelo también tuvo un papel decisivo. Según relató, aunque únicamente había cursado hasta tercero de primaria, insistía en que sus nietos se prepararan y lo apoyaba con los pagos de la escuela.
Durante la universidad, Coronado combinó sus estudios con labores de oficina y trabajo en una maquiladora. Más adelante se desempeñó como cuadrillero, encargado de reunir y trasladar trabajadores a las labores agrícolas de la región.
Aquella experiencia lo puso en contacto con personas de distintos barrios y le exigió aprender a organizar equipos y resolver diferencias. Sin embargo, mantenía la intención de abrirse camino en su profesión.
Tras concluir la carrera ingresó al área de crédito y cobranza de Banco Azteca. De acuerdo con su testimonio, tuvo la posibilidad de avanzar hacia una gerencia, pero decidió renunciar al considerar que buscaba otro rumbo profesional y más tiempo con su familia.
Volvió a trabajar como ayudante de albañil con su padre y posteriormente aprendió labores técnicas relacionadas con el gas natural. Para Coronado, esos cambios fueron parte de un proceso en el que cada oficio le dejó herramientas para continuar.
Al hablar de su ejercicio como abogado, señaló que la preparación también representa una oportunidad para apoyar a quienes enfrentan dificultades económicas. Explicó que en su despacho atienden algunos asuntos sin cobrar honorarios, como parte de una convicción de servicio.
“Yo creo que lo debemos de hacer para devolverle a la vida algo de lo mucho que ya nos dio”, expresó.
Ese mismo propósito, afirmó, lo llevó a involucrarse en la promoción del boxeo. Su afición comenzó desde niño, entre los entrenamientos y las funciones que veía con su padre, pero adquirió otro significado al conocer las necesidades de los jóvenes en los gimnasios.
Coronado considera que esta disciplina puede ayudarles a encontrar motivación, fortalecer hábitos y mantener su interés por la escuela. Su participación, explicó, también ha incluido acompañarlos en momentos difíciles fuera del ring.
La organización de funciones surgió de su intención de generar oportunidades para los peleadores locales. Reconoció que se trata de una tarea exigente: según sus estimaciones, una función pequeña puede requerir alrededor de 100 mil pesos y otras alcanzar los 200 mil.
Al finalizar la entrevista, dirigió un mensaje a quienes enfrentan una paternidad temprana o piensan abandonar sus estudios. Desde su experiencia, destacó la importancia del apoyo familiar, la confianza personal y la constancia para concluir lo que se empieza.
“Cuando alguien les diga que no pueden, no les crean, porque ustedes pueden lograr más allá de lo que ustedes piensan”, manifestó.
