Rescate de seis migrantes en Juárez evidencia que sigue activo el tráfico de personas en la frontera

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El reciente rescate de seis migrantes originarios de Colombia, entre ellos un niño de aproximadamente un año de edad, volvió a encender las alertas sobre la operación de redes de tráfico de personas en Ciudad Juárez y en la frontera norte del país.

Las personas migrantes fueron localizadas en una vivienda utilizada como casa de seguridad en la colonia Carlos Castillo Peraza, donde permanecían retenidas mientras sus captores presuntamente definían la forma en que serían trasladadas hacia la frontera con Estados Unidos.

De acuerdo con los primeros reportes, las víctimas habrían sido llevadas hasta esta ciudad bajo engaños, con la promesa de un cruce “seguro” hacia distintas localidades de la Unión Americana, a través de rutas donde supuestamente no se realizan redadas ni revisiones migratorias.

Los traficantes les ofrecen lo que llaman “paquetes”, que incluyen:

  • Traslado desde su lugar de origen, incluso vía aérea hasta alguna ciudad del interior de México.
  • Conducción hacia la frontera norte mediante diversas rutas terrestres.
  • Supuesta garantía de ingreso a Estados Unidos por puntos que “conocen” y en los que, aseguran, no habrá problemas.

En muchos casos, estos paquetes alcanzan montos de hasta 150 mil pesos por persona, y cuando se trata de familias completas el costo se eleva todavía más, lo que convierte al tráfico de migrantes en un negocio altamente rentable para las redes delictivas.

A pesar de las políticas más estrictas contra la migración irregular en Estados Unidos, los traficantes continúan explotando la necesidad y la desesperación de quienes buscan una oportunidad al otro lado de la frontera.

La ubicación de casas de seguridad como la de la colonia Carlos Castillo Peraza confirma que Ciudad Juárez sigue siendo un punto clave en las rutas del tráfico de personas, donde las víctimas permanecen en resguardo temporal mientras se concreta su traslado o se les exige más dinero a ellas o a sus familias.

Esta situación obliga a reforzar la coordinación entre autoridades de los tres niveles de gobierno, ya que, para llegar hasta la frontera norte:

  • Los migrantes deben ingresar primero a territorio nacional, donde interviene personal del Instituto Nacional de Migración.
  • Posteriormente, realizan traslados internos por distintas rutas, en las que atraviesan carreteras y ciudades donde son vistos por corporaciones federales y estatales.
  • Finalmente, ya en Ciudad Juárez, su presencia es detectada o ignorada por instancias de seguridad municipales y estatales.

Testimonios de personas rescatadas en distintos casos recientes refieren que muchas de ellas tienen entre una y dos semanas de haber llegado a la frontera, lo que indica un flujo constante de migrantes que continúa a pesar de los operativos y las detenciones.

Frente a este panorama, organizaciones civiles y especialistas en migración han insistido en la necesidad de fortalecer la prevención, informar mejor a quienes planean salir de sus países de origen y ampliar las rutas de protección y denuncia para víctimas de extorsión, secuestro o trata de personas.

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