Detienen a 60 servidores públicos por presunta complicidad con redes delictivas en 19 municipios del Estado de México.
Ciudad de México — Con la puesta en marcha de la llamada Operación Enjambre, el Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum envió un mensaje claro: el poder público ya no será refugio del crimen organizado. La estrategia de seguridad comenzó con un operativo en 19 municipios del Estado de México, donde se logró la detención de 60 servidores públicos, entre ellos alcaldes, regidores y mandos de seguridad, señalados por traicionar su cargo y la confianza de la ciudadanía al presuntamente colaborar con grupos delictivos.
Las autoridades informaron que estas detenciones son parte de un trabajo de investigación coordinado entre diferentes instancias de seguridad y procuración de justicia, con el objetivo de desarticular estructuras de protección y complicidad que han facilitado la operación de organizaciones criminales en varias regiones del país. Durante el despliegue, se realizaron cateos y aseguramientos de bienes, documentación e indicios que serán analizados para fortalecer los procesos judiciales contra los inculpados. El gobierno enfatizó que no habrá impunidad para quienes utilicen sus cargos para favorecer la delincuencia.
La Operación Enjambre se enmarca dentro de los esfuerzos del Ejecutivo federal para reducir la violencia y la infiltración del crimen organizado en las instituciones públicas, una promesa de campaña y uno de los principales ejes de política de seguridad de la actual administración.
Representantes del gobierno estatal y federal aseguraron que la estrategia continuará con acciones de seguimiento y más operativos en otras regiones donde se identifiquen posibles vínculos entre autoridades y delincuencia. Las detenciones han generado reacciones entre líderes políticos y la ciudadanía, que observan con atención los resultados y reclaman transparencia en los procesos legales que siguen los implicados.
