El Producto Interno Bruto (PIB) de México se contrajo 0.6% en el tercer trimestre del año, marcando su primera baja trimestral en cuatro años, debido principalmente al desempeño negativo de la manufactura (-1.2%) y los servicios (-0.4%).
A pesar del retroceso, analistas de Banorte, Citi y HR Ratings mantienen su pronóstico de crecimiento anual de 1.5% para 2025, impulsado por el consumo interno y el fenómeno del nearshoring.
El consenso de Bloomberg ajustó su estimado de crecimiento de 1.6% a 1.5%, al considerar que la caída tiene un componente estacional. El consumo privado aumentó 2.1% anual, sostenido por remesas récord de 48 mil millones de dólares y el incremento de 8% en el salario mínimo, que representan el 65% del PIB.
En contraste, la inversión fija bruta retrocedió 3.1%, aunque el nearshoring mantiene dinamismo con proyectos por más de 12 mil millones de dólares.
La Secretaría de Hacienda prevé un rebote de 0.8% en el cuarto trimestre, impulsado por las exportaciones no petroleras (+4.2%) y el gasto en infraestructura estratégica, como el Tren Maya y Dos Bocas.
De acuerdo con el IMCO, la incertidumbre judicial podría restar hasta 0.3 puntos porcentuales al crecimiento, aunque el T-MEC continúa garantizando estabilidad comercial.
El ajuste económico, según Hacienda, fortalece los fundamentos macroeconómicos: se espera que la inflación converja al 3.5% en 2026, con tasas de Banxico en 9%. Además, se proyecta la creación de 450 mil empleos formales, consolidando a México como un destino clave en la relocalización global.
